¿Qué pasa cuando te quedas sin suerte con el Medi-Cal?

August 30, 2016 7:17 am Published by Leave your thoughts

David Xia-Zhu

Soy un adulto joven indocumentado de 17 años, y creo que el acceso a los servicios de salud pública no debería depender de la suerte. Tengo suerte porque desde hace poco los indocumentados de hasta 19 años son elegibles para el Medi-Cal completo. Esto significa que, por primera vez en nuestras vidas, mi hermano y yo tendremos acceso a cuidados de salud — algo que posiblemente mucha gente no lo tome muy en serio.

Esto puede no ser de gran importancia para muchas personas, pero para mi familia significa un mundo. Nuestra imposibilidad de poder ver a médico nos ha impactado de una manera negativa. Desde que llegamos de Lima, Perú, hace 13 años, mi familia hizo lo mejor posible para evitar ser detectada por las autoridades de inmigración y no ser incluida en cualquier fuente de datos. Pasábamos de una clínica a la otra y solo cuando era estrictamente necesario y nunca tuvimos un médico familiar.

Como no tuve seguro mé- dico mientras crecía, siempre he padecido problemas de salud que eran tratables o evitables, como caries, ya que no podía ir a un dentista. Incluso perdí oportunidades en la escuela por falta de cobertura médica. Me acuerdo vivamente la tristeza de no poder competir para mi escuela preparatoria en la prueba de cross-country porque no pude realizarme el chequeo médico obligatorio para competir.

Hubo momentos en los que claramente necesité servicios de emergencia pero los evité por miedo. Por ejemplo, cuando tenía 15 años y fui víctima de un intento de robo. Sufrí varias heridas en el altercado, incluso lo que me parece fue la nariz rota y un golpe en la cabeza. Debería haber ido a una sala de emergencias, pero debido a los temores asociados con mi estatus migratorio y por no querer ser una carga econó- mica para mi familia, preferí no hacerlo. En su lugar, me curé solo y perseveré.

Cuando reciba la notificación de que mi solicitud para el Medi-Cal ha sido aceptada, voy a disfrutar y respirar con alivio. Estoy planeando pedir de inmediato un chequeo mé- dico y aprovechar esta oportunidad mientras la tenga. La expansión del Medi-Cal es un beneficio maravilloso y necesario, pero también debo confesar que me siento con un poco de remordimiento. Mi acceso a este nivel de cobertura médica durará poco. Cuando cumpla 19 años, mi suerte se acabará. Me quitarán del Medi-Cal y regresaré a la situación de no poder ver a un médico.

Desafortunadamente, la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) no es una opción para mí, y con ello tampoco el acceso a la salud preventiva. Oficialmente soy indocumentado desde 2012 y no soy elegible para DACA. Debido a esto, sigo como indocumentado y en dos años regresaré a pasar de una clínica a la otra.

California ofrece muchas oportunidades a los inmigrantes para que accedan a servicios no disponibles en otros estados. Estoy muy agradecido de estas posibilidades y doy las gracias a aquellos que han trabajado intensamente para convertirlas en una realidad para mí y mi familia. Aún así, la pregunta sigue siendo la misma:¿en qué momento dejamos de valorar la vida de otros? ¿Mi salud, mi vida y mis contribuciones dejan de tener valor para el estado en el momento que cumplo 19 años? ¿Es mi salud, a los 17 años, más valiosa que la de mi madre, quien continúa sin tener acceso a la salud preventiva, a pesar de las preocupaciones por su salud a medida que envejece?

California debe hacer que todos sus residentes tengan acceso a la salud preventiva. Un servicio de salud pública estatal no solo mantendrá las enfermedades tratables alejadas de las salas de emergencia, sino que es también un asunto humano y es lo correcto. Ampliar la cobertura mé- dica a todos los californianos enviará un mensaje al resto del país: que nuestro estado reconoce el valor de la vida de cada ser humano.l

David Xia-Zhu es residente de Oakland.

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