Escuelas con buen ambiente benefician el estudio y la seguridad

June 28, 2016 8:46 am Published by Leave your thoughts
12/16/15 /LOS ANGELES/Students return to Edward R. Roybal Learning Center in Downtown Los Angeles on Wednesday, a day after all LAUSD campuses were closed by a threat that was later determined not credible.  (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

Eduardo Stanley

Durante años, las escuelas medias y preparatorias del país implementaron duras medidas para controlar lo que se consideraba actos de indisciplina por parte de los estudiantes. La medida más usada era suspender al estudiante castigado.

Sin embargo, en los últimos años esta tendencia está siendo cuestionada. Y más aún, algunas escuelas ya están implementando un plan diferente que, aseguran algunos expertos, está dando resultados positivos.

Varios estudios han demostrado que las medidas disciplinarias extremas no sirven. Por ejemplo, el Equipo de Trabajo sobre las Políticas de Tolerancia Cero, de la Asociación Americana de Psicología, no encontró evidencias de que el aumento de suspensiones mejore el ambiente académico en las escuelas. Y un estudio reciente del Centro para Soluciones de Derechos Civiles, del Proyecto de Derechos Civiles de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), determinó que “niveles menores de suspensiones se relacionan con mayores logros académicos en cada grupo racial”.

En California, las escuelas que adoptan el criterio de mejorar el ambiente, han experimentado mejoras evidentes. Por ejemplo, en la escuela preparatoria James A. Garfield, de Los Angeles, prácticamente se eliminaron las suspensiones como parte de un programa de tres años dedicado a mejorar el ambiente estudiantil. Mientras las suspensiones bajaron de 683 por año a una, los resultados del Indice de Desempeño Académico (API) aumentaron en más de 100 puntos.

“Las suspensiones no sirven porque el alumno pierde más clases”, dice Diana Muñoz, de 16 años, estudiante de la escuela preparatoria McBride, de Long Beach, y quien este año en dos oportunidades declaró sobre este tema ante el Departamento de Educación de California. “A veces un estudiante contesta al maestro y lo suspenden… Antes de tomar esta medida deberían hablar con ese estudiante, dialogar primero”.

Muñoz se queja de que muchas suspensiones son exageradas e innecesarias. Y asegura que las autoridades escolares deberían saber qué pasa con un estudiante antes de suspenderlo. “A veces los estudiantes tienen problemas, hay situaciones familiares que no se hablan. Hay una gran brecha entre maestros y estudiantes, estas dos partes deberían acercarse más”.

Según esta joven estudiante, quien es parte de la organización Californians for Justice, los más castigados son estudiantes de bajos ingresos y pertenecientes a minorías.

De acuerdo a un comentario escrito del Dr. Robert Ross, Presidente de la Fundación The California Endowment, los estudiantes Afro-americanos corren un riesgo 19.1% más alto de ser suspendidos que los estudiantes blancos, mientras que los nativo-americanos 11.1%, también respecto a sus colegas blancos.

Por su parte, Muñoz asegura que muchas veces los estudiantes no se adaptan totalmente al sistema educativo porque no lo comprenden, por ejemplo, menciona el caso de estudiantes que hablan poco inglés.

“Los departamentos de policía tienen mucho dinero”, dice Muñoz. “Parte de ese dinero podría destinarse a recursos para estudiantes de bajos ingresos, como libros de texto bilingües”.

Aunque la brecha racial entre estudiantes suspendidos está declinando en los últimos años, las escuelas deberían hacer más ya que “apenas una suspensión reduce la posibilidad de que ese estudiante complete su educación preparatoria, reduciendo su potencial de ingresos económicos e incrementando el riesgo de problemas de salud y limitando sus expectativas de vida”, concluyó el comentario del Dr. Ross.

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