Contribuciones económicas de los inmigrantes son tangibles

Liliana Martínez

A pesar que muchos estadounidenses todavía piensan que los inmigrantes indocumentados son una carga para la sociedad, estudios recientes demuestran que contribuyen significativamente con la economía del país pagando sus impuestos. Además, si se llevara a cabo la esperada reforma migratoria, esto conllevaría a un aumento, aún mayor, en sus contribuciones tributarias.

Los 11.4 millones de inmigrantes indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos, pagaron de forma colectiva 11,840 millones de dólares en impuestos estatales y locales en 2012. Sus contribuciones se incrementarían en $845 millones de ser aprobados los alivios migratorios propuestos por el presidente Barack Obama. Su contribuciones aumentarían en $2,200 millones con una reforma migratoria más amplia, de acuerdo a un reciente estudio realizado por el Intitute on Taxation and Economic Policy.

Para Antonio Campos, un inmigrante mexicano indocumentado de 50 años, que durante 20 años ha pagado sus impuestos y ahora es dueño de un pequeño negocio, la única forma de ganarse el derecho a entrar en la sociedad es haciendo lo correcto. “No puedes reclamar tus derechos si te portas mal y no pagas tus impuestos. Es una forma de dejar un récord para ser aceptado”, señala.

Matt Gardner, director ejecutivo de Institute on Taxation and Economic Policy, asegura que muchas veces los legisladores insinúan que las familias indocumentadas no están ayudando a los servicios estatales y locales. “Nada está más lejos de la realidad. A nivel nacional, los inmigrantes indocumentados pagan casi $12,000 millones en impuestos estatales y locales al año, y pagarían miles de millones adicionales bajo una reforma migratoria significativa”, aseguró.

La explicación parece muy sencilla, indica Gardner. “Cuando pagas en la caja, o compras gasolina en una estación, nadie te pregunta si eres ciudadano estadounidense. Los impuestos en ventas y ofertas, de los cuales el gobierno depende tanto, son recolectados de forma automática”.

Gardner confirma que los trabajadores indocumentados pagan los impuestos exactamente de la misma manera que lo hacen otros ciudadanos. “Es claramente falsa la idea de que los trabajadores indocumentados no están pagando su parte en el costo de los servicios públicos”, resalta este experto.

Este es el caso del mexicano Campos. “Si tienes casa debes pagar tus impuestos, si tienes un carro debes pagar tus seguros. Pago todos los impuestos correspondientes”, dice el inmigrante.

Sin embargo, a la hora de recibir créditos del gobierno, Campos siente que no forma parte de esta sociedad, ya que no tiene derecho a sus beneficios médicos básicos. “Es un error muy grave dejar a los indocumentados por fuera del sistema de salud. No sólo están dejando a una persona por fuera, si no que esa persona puede convertirse en un peligro de pandemia. Es más barato para el gobierno si tenemos medicina preventiva y no vamos a la sala de emergencia”, indica.

Campos es la cabeza de una familia de 6 miembros; sus hijos mayores ya están en la universidad. Tuvieron que elegir una institución pública porque el presupuesto familiar no alcanzó para elegir la universidad de sus sueños.

Este inmigrante mexicano dice que siempre lucha porque los estadounidenses escuchen su historia y entiendan las situaciones particulares de los inmigrantes. “Somos la fuerza laboral básica del país. Hacemos todos los trabajos duros de construcción, limpieza, etc. Somos la fuerza muscular”, explica.

Sin embargo, Campos sueña algún día con ejercer la profesión que estudió en su país de origen y tener la oportunidad de contribuir de otra forma con el país y no sólo con sus músculos. “Conozco muchas personas indocumentadas que son médicos, ingenieros, que están desperdiciando su talento y están siendo relegados solo porque no tienen papeles”, afirma.

Campos cuenta que llegó en el año 95, y desde entonces no ve a dos de sus hijos que viven en México. No puede dejar de compararse con dos personas que desembarcaron hace 20 años con él en Estados Unidos. “No son mexicanos y consiguieron sus papeles más fácil. Yo sigo esperando”, concluye.

 

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